2015/11/04

VISITA AL PARQUE ECOLÓGICO DE PLAIAUNDI

VISITA AL PARQUE ECOLÓGICO DE PLAIAUNDI




El sábado 17 de octubre un grupo de 11 personas, convocadas por Brian Webster,  nos reunimos a las 8 de la mañana en el aparcamiento del IAN y nos dirigimos al Parque Ecológico de Plaiaundi, en la bahía de Txingudi,con ganas de ver aves, de aprender y de respirar brisa marina.

Llegamos un poco antes de la hora prevista y a las 10 nos reunimos con Alberto Luengo, uno de los técnicos del parque que nos acompañó durante la visita. Alberto no explico la importancia del estuario de Txingudi, donde confluyen el río Bidasoa y el mar Cantábrico, formando un conjunto de zonas húmedas (islas, marismas, playas, lagunas, bancos de arena, etc.) de alto valor ambiental. También nos informó de las numerosas transformaciones que han sufrido estos espacios debido la actuación humana, y que en la época más reciente han dado lugar al relleno con materiales de construcción de carreteras y trazados ferroviarios haciendo desaparecer gran parte de los estuarios costeros.

Afortunadamente en Txingudi ha tenido lugar un proceso de recuperación y en la actualidad el humedal cuenta con varias figuras de protección tales como: Zona de Especial Conservación (ZEC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la Red Natura  2000,  Zona  Húmeda de Importancia Internacional (convenio RAMSAR), lo cual no impide que la gestión de este espacio siga
teniendo problemas debido a la presión de una zona muy poblada que se hizo evidente durante la visita por la aparición de aviones  procedentes del  cercano aeropuerto de Hondarribia o el paso, por las vías peatonales, de “vehículos autorizados” con destinoa las instalaciones deportiva que se encuentran en el centro del parque.

Convenientemente informados sobre la historia de la zona y su situación actual comenzamos el recorrido por Plaiaundi. Ya en la primera parada apareció el Martín Pescador cuya presencia se repitió en varios momentos y concretamente en uno especial en el que un grupo de nosotros tuvo la suerte de ver y casi tocar a una pareja que hacía piruetas “delante de sus  narices”. Además del martín fueron abundantes las especies que vimos tales como: cerceta común, ánade friso, zampullín común, focha, gallineta, cormorán, garza, garceta, espátula, gaviota sombría, gavión, etc. Y sobre todo limícolas, agachadizas, vuelvepiedras, archibebe común, archibebe claro, agujas,…

Después del recorrido y con las cámaras y la retina llena de imágenes de aves y paisajes de la bahía llegó la hora del café y en diez minutos estábamos degustando infusiones y bollería en el centro de Irún, que efectivamente está muy muy cerca del parque.

Nos faltaba visitar el Centro de Interpretación y  durante el recorrido, desde uno de los miradores vimos un martinete, añadiendo una especie más a nuestra lista. Nos despedimos de Alberto y le agradecimos su atención y disposición para introducirnos en todos los aspectos del parque.

Comimos en la zona de picnic que hay delante del centro de interpretación con una temperatura muy agradable, casi tanto como la compañía y el buen ambiente y a continuación, siguiendo las indicaciones de Alberto, nos dirigimos a la Isla de los Pájaros en Hendaya.

En esta ocasión la Isla de los Pájaros no hizo honor a su nombre y cambiamos las aves ausentes por un agradable paseoque terminó en una terraza con vistas a la playa.

Solo nos faltaba la foto de grupo y el regreso a Vitoria, algo más cansados que a la ida pero contentos con el bonito día que habíamos compartido.



Texto: Teresa Ruipérez
Fotos: Carolina de Larrosa

DIA DE LAS AVES, CON EL PICO MEDIANO EN EL BOSQUE DE IZKI

DÍA DE LAS AVES, CON EL PICO MEDIANO EN EL BOSQUE DE IZKI






Si las cuentas no fallan, ya son más de una veintena los años en que, ininterrumpidamente, el Instituto Alavés de la Naturaleza organiza una actividad divulgativa durante el primer fin de semana de octubre, en el marco del Día de las Aves, una iniciativa de alcance mundial promovida por BirdLife International. Echando la vista atrás, hemos impartido charlas, montado puestos informativos, programado cursillos y guiado excursiones a lugares de interés ornitológico. Siempre desde la cortedad de medios y la modestia que caracteriza nuestros planteamientos, suplidas ambas con entusiasmo, dedicación y camaradería.

Pues bien, el pasado 3 de octubre nos reunimos 17 personas con el afán confesable de visitar la morada de una de las aves más emblemáticas de la fauna alavesa, el pico mediano Dendrocoposmedius (o como proponen las taxonomías más vanguardistas, Leiopicusmedius). No hay hipérbole en la valoración: la población de esta especie en Álava es, casi con seguridad, una de las más densas de la Península Ibérica. Y su principal santuario es Izki, ese milagro boscoso sobre arenas, salvado de la roturación secular que laminó el resto de los robledales de llanura ibéricos. El marojo, el tocorno, el rebollo, el almez, el Quercuspyrenaica –cien nombres para un mismo árbol- es el ladrillo sobre el que se construye el edificio de este bosque, que no por extenso ha dejado de ser explotado desde tiempos remotos, para la extracción de leñas y el pastoreo del ganado. Las huellas de tales aprovechamientos son visibles hoy en las vastas superficies con estructuras inmaduras, pies juveniles, coetáneos, creciendo en alta densidad y escasos robles de porte verdaderamente admirable.

Afortunadamente, en Izki también quedan parches de bosque que nos trasladan a un hábitat menos intervenido, con árboles de edades variadas que incluyen ejemplares gruesos, copas que se expanden una vez ganados los estratos superiores donde la luz deja de ser limitante, madera muerta y diversidad de nichos. Aquí se encuentra el óptimo del pico mediano, descrito como tal en los estudios desarrollados en estos años en el marco del proyecto LIFE+ Pro-Izki. Y aquí le buscamos durante nuestra visita, atentos a los movimientos de las avecillas en el dosel. Fuera de la época de reproducción, los pájaros forestales tienden a formar bandas multiespecíficas, con las que recorren el bosque a la búsqueda de recursos alimenticios, que no se distribuyen homogéneamente. Los pícidos acompañan en ocasiones a estas agrupaciones de intereses, que se manifiestan más por sus voces que por sus fugaces apariciones entre el claroscuro de ramas y hojas, allá en lo alto. La observación de aves forestales requiere paciencia, oído y cervicales en buena forma.

El pico mediano es un fanático explorador de las superficies rugosas de los robles, y no en vano se le considera un especialista de las forestas de Quercus caducifolios o marcescentes. Su pico es menos potente que el de otros pájaros carpinteros, y prefiere capturar insectos y arácnidos cortecícolas antes que extraer larvas de coleópteros atrincheradas en el interior de sus fortalezas de roble.  En Rumanía, tierra de extensas y profundas selvas, el pico mediano es conocido por el apelativo de “doctor del bosque”.

Izki alberga todas las especies de pícidos ibéricos –con la salvedad del pirenaico dorsiblanco-, rasgo del que no pueden presumir muchos otros parques naturales. En Urturi, al final de nuestro paseo por el interior de Izki, los árboles ceden paso a los cultivos. El límite es brusco, y a medida que nos alejamos de él se comprende mejor porqué Félix Rodríguez de la Fuente llamó “prisioneros del bosque” a los pájaros carpinteros y al resto de especies que dependen enteramente de los hábitats forestales. Imagino a los picos medianos atisbando un horizonte de espacios abiertos desde la última línea de árboles, y regresando presurosos hacia el mundo boscoso que los refugia.

Texto y foto: José María Fernández García

Nosotros

El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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